“No sólo defendemos nuestros ideales, los construimos día a día, surco a surco cosecha a cosecha.  Desde la memoria de nuestros pueblos  nos proponemos ser canto de vida, resistencia y lucha”

5 al 8 de octubre  de 2006

La Vega, Cauca, en el corazón del Macizo Colombiano

 

UN PUNTO DE VISTA SOBRE EL  CONTEXTO

 

Son múltiples y complejos los retos que tenemos los pueblos del mundo para seguir en la resistencia y la lucha por transformar las diferentes formaciones sociales en las cuales el modo de producción capitalista se enseñorea con  su hegemonía y su particular forma de hacer ver los intereses de una minoría en la sociedad como los intereses de toda la sociedad

 

El modo de producción capitalista hace ver los intereses de una minoría que se apropia de la naturaleza y explota  y despoja de su trabajo a la mayoría de la población, como si sus intereses fuesen los intereses de todos. Las diferentes formas organizativas que se han dado los pueblos del mundo tienen la tarea de resistir y de luchar por transformar estas condiciones sociales  materiales fundadas en la acumulación privada de la riqueza, para crear otras condiciones materiales y espirituales en donde los intereses de esos pueblos hoy explotados hagan de los territorios los espacios para la solidaridad y el bienestar colectivo.

 

Las organizaciones de los pueblos enfrentando desde problemáticas generales hasta problemáticas concretas, tanto en la política-práctica  como en la política-teórica,  día a día continuamos trabajando y haciendo esfuerzos titánicos por resolver la dispersión de los sectores trabajadores, por construir elementos de pensamiento común que sean hilos conductores de un movimiento social de tan difícil materialización en todas las naciones, especialmente en la realidad Colombiana.

 

En las actuales condiciones de la lucha de clases en el mundo, la clase de los trabajadores vienen soportando una arremetida sin precedentes por la hegemonía que tienen los dueños del capital en la gran mayoría de las formaciones sociales del planeta. Las corporaciones transnacionales hoy más que en ningún otro momento de la historia del modo de producir capitalista, han logrado hacer de los estados – nación, “juntas administradoras de los intereses del capital”, esa lucha es una lucha sistemática, de dientes apretados, una lucha  sin cuartel, una lucha integral, tanto así que los mismos explotadores le han dado nuevos nombres a diferentes aspectos de  esta fase nombres como neoliberalismo, globalización, que muchas veces sino los contextualizamos más nos confunden que nos explican.

 

Los sectores populares y sus organizaciones nos enfrentamos a diversos mecanismos de dominación, explotación y represión que operan en unidad, entre los mecanismos de dominación tenemos los discursos y planes mundiales promovidos por las Naciones Unidas y la Unión Europea sobre biodiversidad, diversidad cultural, género, juventud, desarrollo sostenible y otros temas similares, hasta las problemáticas que estos discursos generan en la cotidianidad de la vida de las poblaciones; estos discursos son el quehacer de las transnacionales que imponen sus intereses sobre las prácticas cotidianas de las comunidades. De esta manera, aquello que se nos presenta en las declaraciones de las Naciones Unidas y la Unión Europea como un futuro esperanzador, realmente son las políticas y sus técnicas de aplicación,  que profundizan la explotación y el desarraigo de todos los pueblos. Despojar a los pueblos de sus territorios y de sus historias, produce la fragmentación de los pueblos, aniquila a sus organizaciones y borra de los  pensamientos y de las prácticas populares sus propios proyectos políticos. Nos pintan sueños de desarrollo, que ellos bien saben se materializaran en pesadillas de miseria.

 

Mientras las Naciones Unidas promulgan el “mercadeo de recursos genéticos y productos agrícolas”, el mercado de alimentos (FAO) y el mercado de tierras (Banco Mundial), cambiando la propiedad del suelo en propiedad territorial como la política para solucionar los problemas que el mismo mercado ha generado en la vida de los pueblos, a las poblaciones nos han puesto a marchar al ritmo del discurso de las mismas Naciones Unidas sobre medio ambiente, biodiversidad, corredores biológicos, terrorismo, Planes de ordenamiento y manejo de cuencas hidrográficas y demás. Sobre los campos desolados por las técnicas de guerra capitalistas que producen entre otras el desplazamiento de las poblaciones, el control sobre la naturaleza, el redoblamiento planeado etcétera, la Unión Europea monta en estos territorios los denominados Laboratorios de Paz, impulsando megaproyectos como el cultivo de la palma africana, bajo la batuta de las transnacionales, en un mercado donde los precios los determinan los monopolios. Se ahonda de esta manera la pérdida de control que los productores agropecuarios  directos puedan tener sobre este sector de la  producción.

 

En lo que significan las leyes históricas, las condiciones y las formas de la lucha de clases, es en donde debemos ubicar y relacionar lo referente a la problemática alimentaria. Los “hombres de negocios”, hombres y mujeres que constituyen la clase dominante en la sociedad organizada de acuerdo a los intereses del modo de producir del capital, han venido creando en los últimos cincuenta años las condiciones científicas, técnicas, militares, jurídicas y culturales que les permitan apropiarse en forma privada de las condiciones de vida de la humanidad; de esta manera los alimentos y el agua han sido convertidos en fuente de ganancias privadas, pero a más de eso,  su control significa que los alimentos y el agua son una arma más para someter y aniquilar a los pueblos que decidiesen construir su destino en forma soberana. Son las trasnacionales, bajo las buenas maneras de las Naciones Unidas, las que hacen de los alimentos, las semillas y el agua las armas en esta nueva etapa de la guerra imperialista.

 

Pero ante esto ¿Qué políticas venimos construyendo los pueblos del mundo para hacer esa lucha? ¿Qué técnicas nos hemos inventado a través de la historia? ¿Cómo venimos creando y recreando conocimientos para que den mayor conciencia colectiva de lo que viene pasando? Estos y otros interrogantes nos animan a crear los espacios de Pueblos y Semillas como espacios de encuentro, de análisis, concreción y decisión.

 

Uno de los focos de interés del modo de producción capitalista, para la producción de plantas y animales, es el control sobre las semillas, en el más amplio sentido de la palabra, control que se ejerce por las transnacionales sobre sus respectivos materiales genéticos a través de patentes; este poder totalitario que se ejerce sobre las semillas niega el derecho a la existencia, a la alimentación, a la salud y a la organización política de los pueblos.

 

En este contexto se redimensiona la valoración de ejercicios de resistencia, la recuperación de prácticas tradicionales viables, la producción agropecuaria rural y urbana limpias, y la cualificación y lucha política organizativa, productiva y popular.

 

Las cadenas productivas agroindustriales, que radicalizan la verticalidad de la organización social bajo el mandato de las trasnacionales, se quieren presentar hoy como la propuesta estatal en la producción rural; el gobierno de las transnacionales está recogido en las leyes nacionales como cadenas productivas; estas cadenas, según las normas legales, no tan sólo son productivas; también son instancias consultivas del gobierno, tan sólo se inscribe una cadena por producto o grupo de productos ante el Ministerio de Agricultura, y regulan los conflictos al interior de cada cadena. Pensemos en la cadena de la palma africana, única hasta el momento que se ha proyectado para ejercer un total control de todo el proceso productivo, desde la siembra de la palma en el Vichada, y su posterior procesamiento en una planta en España, bajo la integración vertical de todo el proceso en manos de la trasnacional INGEMAS. ¿Qué participación decisoria tendrá un campesino o trabajador en este tipo de producción que organiza a la sociedad verticalmente? ¿Cuál es la justicia que regulará la vida de los pueblos? ¿A dónde irá el paisaje desarraigado por la técnica y los intereses de las trasnacionales que llenan miles de hectáreas de plantas modificadas genéticamente? Esta es la biodiversidad proclamada por las Naciones Unidas y la justicia que ejerce en nombre de la propiedad privada y los monopolios la Organización Mundial de Comercio.

 

El impulso de determinadas ciencias y sus creaciones técnicas en la lógica del

capital a través de sus llamadas Revoluciones Verde y Biotecnológica, vuelven a la vida y a la herencia cada vez más artificiales y ajenas, mediante la manipulación de los genes, las patentes, las regulaciones y expropiaciones oficiadas por las multinacionales alimentarias, farmacéuticas, cosméticas y agroindustriales; esto es facilitado por los propios Estados-nación como administradores de los intereses del Capital a través de políticas e instituciones supranacionales, formas ideológicas hegemónicas globales y sus ejércitos, articulando el avasallamiento de autonomías populares, diversidades culturales y formas de vida, organización y producción, que no tengan como principio “el ganar” y la apropiación privada de la ganancia.

 

Sobre los territorios con altísimos índices de  biodiversidad o estratégicos para el comercio mundial, se plantean megaproyectos que implican el desplazamiento y el control poblacional. De allí que la guerra impuesta por el Capital y la conciencia de ello, adquirida por los pueblos a través de sus organizaciones, lleva a plantear retos como este  espacio  “PUEBLOS Y SEMILLAS”, un espacio de reflexión sobre las prácticas de las organizaciones populares, campesinas, indígenas, campesinas afro descendientes que permitan acordar elementos para enfrentar las políticas de exterminio, dominación y explotación que agencia el gran capital y sus Estados.

 

¿Por qué realizar estos encuentros en el Corazón del Macizo Colombiano? Porque esta Región del Sur Occidente, ubicado en el núcleo del  Macizo Andino Colombiano, es un área de intereses geoestratégicos en la que se vienen implementando diversos megaproyectos mediante acciones como las del Segundo Laboratorio de Paz, del Plan Colombia con sus Familias Guardabosques, privatización de las cuencas y recursos naturales, paramilitarismo, batallones de Alta Montaña, entre otros.

 

En esta región y en Colombia entera, el Cauca es un referente de formación, organización, resistencia y lucha de diferentes sectores populares, seguimos   trabajando contra el desarraigo y por el fortalecimiento de procesos de producción tradicional de la economía parcelaria, seguimos aportando nuestro granito de arena en la construcción de una historia en la que nuestros hijos sean artífices de su propio destino.

 

POR LA AUTONOMÍA, IDENTIDAD Y UNIDAD DE LOS PUEBLOS

 

 

Fraternalmente los esperamos,

 

Equipo Coordinador