EL CRIC Y EL LABORATORIO DE PAZ: … UNA DISCUSION NECESARIA
Tomado de: Unidad Alvaro Ulcué. Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC-.
Diciembre 2004 - Enero 2005. Pag. 18 y 19.
Desde Agosto de 2004 diversas organizaciones que se han denominado "proceso de coordinación de organizaciones populares del Suroccidente" han puesto a circular un documento crítico hacia los Laboratorios de Paz.
Para incentivar el debate y precisar la opinión del CRIC nos permitimos reproducir dicho documento y la respuesta pública del CRIC a través de este nuestro periódico.
RESPUESTA DEL CRIC
El Consejo Regional Indígena del Cauca tiene claro el papel que dentro de su política juega la participación en el Laboratorio de paz. Como organización comprometida y decidida a cambiar las condiciones que se viven en la zona del Alto Patía Macizo colombiano, se siente obligada a actuar y participar en dicha transformación y no solo a ponerse en actitud contemplativa o temerosa de actuar ante la eventualidad de equivocarse. Sabe que en la realidad todos los actores tienen intereses, y que la constatación de esta verdad no puede llevar a la inmovilidad; ser actor social implica actuar dentro de su contexto y no esperar a que se dé uno ideal.
En la carta que aquí se hace conocer, quienes se denominan como proceso de coordinación de organizaciones sociales del Sur occidente afirman de quienes están como operadores que lo hacen con el argumento que " si no somos nosotros serán otros"; como el CRIC es uno de los operadores, junto con ASOPATIA, se permite aclarar que nunca ha afirmado tal cosa. Este argumento plantea en nuestra actuación un determinismo en donde no se cuestionaría lo que va a ser el Laboratorio y que lo que habría de fondo es afán por ejecutar'unos recursos. Para nuestra organización, la participación es valida en la medida en que tenemos la posibilidad de incidir para que el Laboratorio de paz sea un instrumento para la construcción de vida digna y de condiciones para la solución política del conflicto social y armado que vive el país. El CRIC decidió ser parte de la Entidad Coordinadora del Laboratorio de paz porque importantes organizaciones sociales de la zona así lo plantearon, dada la confianza que despertaba en ellas; entre estas organizaciones se encuentran el CIMA, Cosurca, Mingafondo, etc; es claro que ellas no representan la totalidad o la mayoría de las organizaciones sociales de la zona, pero también lo es que no hay ningún proceso que se pueda abrogar esta representación, ni mucho menos descalificar a quienes se le aparecen como diferentes; lo que queremos resaltar es que la participación del CRIC en la coordinación del II Laboratorio de paz no ha sido una decisión unilateral de nuestra organización sino de varias organizaciones del Macizo colombiano alto Patía, que hemos demostrado capacidad de acción y de construcción alternativa.
Se afirma en el documento que por participar en el Laboratorio de paz hemos dicho sí a la política de seguridad democrática, cuestión que parecería no necesitar demostración. Sin embargo el CRIC ha venido afirmando con su practica política social que su posición es completamente contraria a la seguridad democrática; se ha tenido oportunidad de decírselo al Presidente de la República en varias escenarios de frente a la opinión pública nacional. En septiembre de este año 2004, mientras varias de las organizaciones que rinden culto a la inmovilidad creadora discutían si las movilizaciones debían hacerse para reclamar reivindicaciones de tipo económico y por tanto debían tener la fuerza para sentar al gobierno a negociar, el CRIC, la ONIC, la ORTVAC, el CRIDEC, la OÍA, el CIMA, la CORPODES, el CRIHU y varios movimientos sociales, sindicales y estudiantiles del Valle, en conjunto con otros procesos regionales del país, desarrollamos una gran minga que permitió mostrar ante Colombia y el mundo un gran grito popular contra la seguridad democrática, la violación de los DH, el TLC y las reformas constitucionales en contra del pueblo colombiano. Hay un debate de cara al país planteado entre quienes realizamos la marcha y el presidente Uribe. Las posiciones no son las que se logran escribir con cierto estilo en comunicados a los que se discute cada punto y coma, sino las que logran ir generando movimiento social y articulando procesos, es decir las que se construyen desde y con la comunidad.
Quienes escriben la carta no muestran una coherencia lógica dentro de la misma. Señalan al comienzo de la misma que "los llamados laboratorios de paz son otra forma de recolonización europea en nuestro país" y en el mismo sentido al final, que el Plan Colombia es la política de garrote y los laboratorios de paz la política de zanahoria. De acuerdo con esto, no quedaría más que la oposición total tanto al Plan Colombia como al Laboratorio de paz. Sin embargo en la parte intermedia de la carta plantean que han hecho un acuerdo entre la comisión europea y el proceso de coordinación de organizaciones populares del Sur occidente de "interlocución directa entre las comunidades organizadas y la delegación de la comisión europea para que observen, escuchen, sientan y analicen lo que se viene construyendo en el seno de las comunidades...", "…las organizaciones exigimos que se respeten los criterios de autonomía, (...) así como el manejo de las relaciones independientes de las administraciones municipales y sobre todo, que los proyectos respondan a los planes de vida y desarrollo de las comunidades y no a los intereses electoreros, ni de la producción industrial y gran comercio..." .
Aunque dichos criterios nos parecen válidos dentro del marco de lograr un real laboratorio de paz; nos surgen las preguntas: ¿están los denominados procesos de coordinación de organizaciones populares del suroccidente con el Laboratorio de paz o no? Su oposición al mismo es porque lo caracterizan como neoimperialismo o como la zanahoria del garrote, o simplemente porque le ven fallas en su implementación? Podrían decir: sí son otros quienes lo ejecutan, es malo, pero si somos nosotros, es bueno. (?) No nos corresponde contestar en este caso.
En todo caso nos parece un gran error equiparar los Laboratorios de paz al Plan Colombia. Es claro que el Plan Colombia ha sido diseñado para la guerra. Si se hace historia, diferentes organizaciones sociales del país plantearon a Europa que no apoyara el Plan Colombia sino que tuviera una estrategia de apoyo distinta respecto a la fumigación de cultivos para uso ilícito y distinta a la agudización de la guerra. Europa decidió no apoyar el Plan Colombia como era la petición del gobierno colombiano y planteó los Laboratorios de paz. Esta estrategia tiene como visión fundamental la búsqueda de condiciones para una solución política del conflicto social y armado. Es claro que la posición de los diferentes países de la Unión Europea no es la misma; a la vez que hay diferentes corrientes de opinión; sin embargo el hecho de que el marco lógico y la apuesta fundamental del laboratorio sea por la paz y no por la guerra es algo fundamental.
Quienes en este país vivimos la soledad y el aislamiento hacia las propuestas distintas a la guerra contra las comunidades, no podemos desaprovechar a quienes desde la comunidad internacional comparten nuestras búsquedas. Tenemos que rodearnos y conseguir amigos para la paz con justicia, verdad y reparación. Claro que Europa tiene su interés en invertir en Colombia y por eso le conviene la paz, nosotros la buscamos desde una concepción propia de economía y de sociedad, pero esa coincidencia alrededor de la paz nos puede permitir caminar juntos, aunque lógicamente defendiendo nuestra autonomía e intereses desde la comunidad (1).
Sabemos que la Unión europea desde sus instancias no va a apoyar la guerra y las fumigaciones pero tampoco se va arriesgar mucho diplomáticamente para buscar otras opciones. Es una ganancia nuestra que el Laboratorio de paz haya quedado planteado en los términos de soluciones políticas y potenciación del movimiento social; pero en adelante tendremos que hacer esfuerzos para que la Unión Europea sea coherente con el marco lógico y la visión expresada. Para ellos debemos no solo acudir a sus instancias formales y a los gobiernos de la UE; debemos también vincular al análisis y seguimiento de los Laboratorios de paz a la opinión pública europea.
Por otro lado el documento no hace ningún análisis del interés específico del gobierno nacional en el Laboratorio de paz aunque asume que este va a ser su instrumento de ejecución de la política de seguridad democrática. De hecho para el presidente Uribe, como para el rey Midas, todo lo que toca se convierte en seguridad democrática. Sin embargo el Gobierno nacional sé ha encontrado con un marco lógico y una propuesta diseñada para la paz y no para la guerra. Sabemos que su interés Va a jugar en el Laboratorio de paz pero no va a ser el único ni el decisorio. El Laboratorio de paz debe permitir que la posición del gobierno sea una mas de las posiciones, con derecho a ser escuchada, aceptada o descartada. En el Laboratorio de paz, a diferencia del resto del país no debe haber unanimismos (2) ni descalificación y señalamiento de quienes se atrevan a razonar, sino una construcción democrática de Región y Nación; si ello no es posible seremos los primeros en denunciarlo. Es bueno recordar que desde hace años se viene implementando una política de guerra para la zona, y en los últimos dos años ello se ha agudizado con la política de seguridad democrática (3); nuestra aspiración y participación en el laboratorio de paz es que este sea un instrumento para lograr un proceso diferente en términos de democracia, derechos humanos y vigencia plena del Estado Social de derecho.
La discusión queda abierta. De hecho ya hemos realizado dos asambleas de las organizaciones sociales del macizo colombiano -alto Patía- y nos preparamos para la tercera.
Notas:
1 En este caso de los laboratorios de paz no creemos que exista un interés sobre inversiones específicas. Inicialmente La Unión Europea lo planteó para la zona del Caguán cuando existía el proceso con las FARC. Pensamos que su interés es el de una estabilidad para la inversión en Colombia, lo que no entra a ser contradictorio con posibles escenarios sociales y económicos.
2 No es que lo aceptemos sino que lo constatamos.
3 En ese sentido el gobierno necesitaría nuevos instrumentos para aplicar esa política ni la misma llegaría con los laboratorios.